El ovillo anudado
POR LAURA COLLAVINI 24/03/2024 01:01 Tomé un ovillo de hilo, como era de esperar, después de tanto tiempo girando de un lado para otro, estaba anudado. No un poco, muy anudado. Pero lo necesitaba. En el corto plazo. Me senté, respiré profundo. Por qué a mi, pensé. Si, así, como un castigo. Es muy difícil que pueda quedarme sentada, haciendo cosas tan insignificantes como esa, perdiendo el tiempo desatando un ovillo caprichoso. No tenía opción. Lo necesitaba y no tenía a nadie para que me ayudara o simplemente para endilgarle el peso que no soportaba. Esa cosa insignificante me estaba complicando mi día, que ya venía con su acción intensa. Bien. Comencé. Estiré de un lado y del otro, nada. Parecía que había tomado vida propia y que se empecinaba a quedarse instalado en su madeja, enmarañada. Mis piernas se movían de un lado para otro, marcando el ritmo de mi estado de ánimo, de mi impaciencia. ¡Ay! ¿Por qué? Me escuché gritar, desesperada, viendo que el tiempo transcurría y yo seg...